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Menú digital para restaurantes, bares o cafeterías ¿postureo o verdadero negocio?

Pasión Tecnológica

Menú digital para restaurantes, bares o cafeterías ¿postureo o verdadero negocio?

menú digital

Contar con una carta o menú digital en un restaurante, bar o cafetería… puede ser entendido como una licencia estética. Un adorno o un mero gadget, que sin embargo esconde grandes valores de rentabilidad. Tras de sí aparecen ciertos parámetros que merecen ser tenidos en cuenta por el sector de la hostelería.

Comentando el tema con miembros activos de entidades como la Federación Española de Hostelería vemos cómo el sector acoge cada vez mejor este paso al frente en lo que a equipamiento tecnológico del establecimiento se refiere. Digitalizar la carta y ofrecer un menú digital al cliente es una forma de ganar más dinero. Veamos cómo.

Los clientes acuden al bar sabiendo qué desean tomar. Si le preguntas —qué desea— lo dirá tal cual. Si tiene que elaborar él mismo su comanda desde un tablet (viendo en paralelo toda la oferta gastronómica disponible) surgirán nuevos deseos, sugerencias y apetencias que no traía consigo. La experiencia demuestra que pedirá más de lo que pensaba de inicio. Si tiene apetito y las imágenes de los productos son de calidad: su hormona grelina hará el resto.

EL MENÚ DIGITAL AUMENTA EL GASTO MEDIO DEL ESTABLECIMIENTO

Uno de los secretos que el neuromarketing conoce con base científica es que, si el cliente tiene apetito cuando hace la compra, va a llenar el carro mucho más que si acude recién comido, totalmente saciado. En nuestro organismo coexisten dos hormonas, grelina y leptina que regulan la sensación de hambre y saciedad respectivamente. Bajo la influencia de la grelina, nuestro cuerpo priorizará acopiar alimentos. Es una sensación biológica que tenemos perfectamente dominada en circunstancias normales, pero en medio de un lineal de supermercado, cargado de alimentos diferentes la sensación se dispara y se termina comprando más de lo que se iba a comprar fruto de la ansiedad de no colmar las aspiraciones que nos está produciendo la grelina (ya que la hormona antagónica, la leptina, no subirá a menos que te pongas a comer en medio del supermercado).

En el sector de la hostelería, sucede algo muy ventajoso: el cliente va expresamente a comer. Si un cliente ha pensado tomar un refresco y un pintxo y el camarero le pregunta ¿qué desea tomar? responderá exactamente eso —Un refresco y un pintxo—. Pero si es él mismo quien en su mesa, desde un tablet tiene que marcar su comanda su mirada pasará entonces por toda la carta mientras busca —Un refresco y un pintxo— Topará con las raciones de calamares, con los bocadillos de lomo, con la paella para dos… y eso, con la grelina inundando el torrente sanguíneo sumado a la facilidad de pedir a toque de clic va a subir el ticket medio: el cliente comprará más de lo que pensaba en un principio. Cadenas de comida rápida como Chili´s dicen haber visto incrementada la demanda de postres en un 30% desde que implantaron la carta digital.

EL CLIENTE ESTÁ MÁS SATISFECHO

El cliente de un bar que se encuentra con una carta digitalizada estará más satisfecho y tendrá una mejor percepción del establecimiento que si no tuviera un menú digital. En primer lugar, elaborará él mismo su comanda gozando de muchísima más información: ingredientes, valores nutricionales, alérgenos… En segundo lugar, no cabe el error: las comandas van directamente a cocina sin intermediación, olvidos, aplazamientos, despistes… Por otra parte, la actualización del producto es inmediata, de tal manera que si por ejemplo un producto se agota, la cocina puede eliminarlo inmediatamente de la carta. Si por ejemplo un producto es estacional (sujeto a permanentes cambios de disponibilidad o precio) la información puede ser veraz y actualizada al instante.

Resulta ideal para comidas de trabajo, donde los comensales no desean ser interpelados a menudo por el camarero. Estarán en un espacio moderno, cómodo y ágil.

 

ECONOMÍA DE COSTES

Una carta física se tiene que imprimir. En medio de un establecimiento, pasando de mano en mano, siendo herramienta de consulta… se deteriora y debe actualizarse (reimpresión). Cada poco tiempo, con los costes que ello lleva aparejados. En el caso de ServiByte, por ejemplo, cuando se acomete la digitalización de un restaurante se hace entrega de un lote de tablets que actualizan la oferta gastronómica sin necesidad de diseños, tiradas, impresiones ni nuevos costes o plazos de espera. Otra economización de costes viene del uso de personal, ya que reducen los vaivenes de camareros siendo necesaria solo la llevanza de la comanda a la mesa. Cada comanda necesita menos tiempo del camarero.

En conclusión…

La implantación de un menú digital en el restaurante, cafetería, bar etc… tiene poco de postureo y mucho de rentabilidad. Como ya hemos expuesto, existen motivos certeros para confiar en este plateamiento. Pero es más: también es postureo si nos lo permiten. La imagen del establecimiento mejora mucho. El cliente tiende a pensar que está ante un negocio que invierte en su mejora constante. Invita a pensar que entre bambalinas, con los alimentos etc. hará lo mismo. Que es tendencia (y quedará muy bien llevando a sus amigos a comer allí). Que es muy cómodo. Es rentable y es vistoso: el menú digital ha venido para quedarse.

 

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